The Meaning Behind a Name - November 20, 2016 - Christ the King

Esta reflexión es una adapción de una homilia que prediqué en español en la misa de 8:30am el domingo 20 de noviembre en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en San Antonio, TX. Las lecturas pueden encontrarse en inglés o en español.

This reflection is an adaptation of a homily I preached in Spanish at the 8:30am Mass on Sunday, November 20 at Our Lady of Guadalupe parish in San Antonio, TX. The readings can be found in English and in Spanish. My own English translation is in italics.

“Somos de tu misma sangre,” dijeron los ancianos de Israel a David antes de ungirle como rey.  ¿Han visto alguna vez ustedes a dos niños que se cortan a propósito un dedo y luego los juntan para hacer un pacto? Nosotros los  adultos nos podemos reír un poco al ver esto, pero los niños se lo toman muy en serio. ¿Qué es lo que se juran un niño a otro al hacer este pacto? Seguramente el seguir siendo amigos, guardándose los secretos, defendiéndose el uno al otro. En resumen, serse leales el uno con el otro, pase lo que pase, y para siempre.

We come from the same flesh and blood as you, the elders of Israel said to David before anointing him as king. Have you ever seen two kids who cut their fingers and join them to become “blood brothers”? We adults may laugh a little bit at the sight, but the kids take it very seriously. What is it that they swear to each other when they make a pact? For sure, to stay friends, keep secrets, and defend each other. In short, to stay loyal to one another, whatever happens, forever.  

Cuando yo trabajaba en una preparatoria en Dallas, la lealtad de mis alumnos muchas veces me conmovía. Viendo como se relacionaban unos con otros, me hizo reconocer el deseo en mi mismo de tener en quien poder confiar. ¿Acaso no tenemos todos nosotros este mismo deseo de tener en quien poder depender, con quien poder vincularse con un lazo tan fuerte que nunca se rompa?

When I worked at Jesuit College Prep in Dallas, the loyalty of my students frequently moved me. When I saw how they related with one another, it made me realize that I too desired someone whom I could trust. Don’t we all have this desire, for someone on whom we can depend, with whom we can connect with a bond so strong that nothing can break it?

¿Como resuena todo esto esta mañana? Seguramente todavía nos quedan muchas cosas por hacer en esta temporada de fiestas y el fin del año. Cosas pendientes en el trabajo, en la escuela, o en la casa. Cuando reflexionamos ¿andamos agradecidos o desesperados?, ¿emocionados o preocupados? Y si andamos con un poco mas de lo segundo que lo primero, con mas desesperación, cansancio, o preocupación que gozo o agradecimiento, con quien compartimos estos sentimientos? ¿Con quien tenemos una alianza de sangre?

How does this desire resonate with us at this time of the year? Surely we all have many things to do in this holiday season as the end of the year approaches. Items to complete at work, at school, or at home. When we reflect, do we feel grateful or disappointed, excited or worried? If we feel more of the latter than the former, with more disappointment, tiredness or worry than joy and gratitude, with whom can we share these feelings? With whom do we have a blood relationship?

Hoy celebramos la fiesta de Cristo Rey, el ultimo domingo del año litúrgico. Paradójicamente el evangelio que acabo de leer no parece muy apropiado para un rey. Encontramos a una figura casi completamente desnuda, llena de sangre, como la imagen en la capilla fuera de esta iglesia. Una figura de alguien cansando por no haber dormido desde la noche anterior cuando fue llevado, desesperado porque todo su ministerio había fracasado.  ¡Que clase de rey es éste!   Además, escuchamos tres veces las voces de otros que se burlan de él: la de las autoridades, la de los soldados, y la de uno de los malhechores al lado de él en la cruz. Si escuchamos con cuidado, nos damos cuenta de que las que se burlan de él se la dirigen con títulos formales: rey o mesías. Jesús no responde a estos insultos. El no responde a quienes no le son leales.

We celebrate in this season the feast of Christ the King, the end of the liturgical year. Paradoxically the gospel reading for the feast doesn’t seem appropriate for a king. We encounter a figure almost completely naked and covered in blood, like an image in the chapel outside the parish where I preach. It is a figure of one who is tired because he has not slept since the night before, when he was taken by the authorities, discouraged because his entire ministry has failed. What kind of king is this! What’s more, we hear three times the voices of those who mock him: the voice of the authorities, the voice of the soldiers, and the voice of one of the criminals next to him on the cross. If we listen carefully, we notice that those who mock Jesus address him with formal titles: King, Messiah, or Chosen One. Jesus does not respond to these insults. He does not respond to those who are not loyal to him.

En cambio, el otro malhechor, a quien la tradición llama “el buen ladrón,” defiende a Jesús en frente de todos y lo llama con un titulo diferente, mas intimo: Señor. ¿Los niños también inventan apodos para sus mejores amigos, verdad? No solo para los amigos, o profesores queridos. Los alumnos en mis clases, como mi apellido es Pitts, me llamaban Pitbull, como un perro muy fuerte. Tal vez no parecía un perro que les daba tanto miedo. En un principio yo no sabía como me deja sentir ese apodo, pero llegue a agradecer el sentimiento del nombre, porque me di cuenta de que este apodo significaba una relación muy intima entre ellos y yo. Compartimos muchas experiencias durante mucho tiempo en el salón de clase, en el campo de deportes, en el autobús en camino a una actividad. Me imagino que los padres y las madres, los abuelos y las abuelas, los tíos y las tías entre ustedes han tenido esta experiencia de recibir apodos cariñosos. Espero que si.

In contrast, the other criminal, whom the tradition calls “the good thief,” defends Jesus in front of the others and addresses him with a different, more intimate title: Lord. Kids also invent nicknames for their good friends, don’t they? Not only for their friends but also for their favorite teachers. My own students used to call me Pitbull, because my last name is Pitts, like a fierce dog. Maybe I didn’t look like such a fierce dog that inspired so much fear in them. Initially I didn’t know how to feel about this nickname, but I came to appreciate the sentiment behind it, because I realized that this nickname spoke to the deep relationship I had with my students. We experienced a lot together in the classroom, on the sports field, and on the bus in transit to some activity or another. I would imagine that those of you who are fathers and mothers, grandfathers and grandmothers, aunts and uncles, have had the experience of getting a nickname like this. At least I hope you have. 

¿Entonces, volviendo al apodo del buen ladrón, que quiere decir este titulo de  Señor? Significa que el siente que Jesús no lo ha abandonado. A Jesús no le importa que este ladrón sea culpable de su delito. Solo quiere estar con su amigo, hasta experimentar la misma recompensa.  Entonces el buen ladrón le pide, “Señor acuérdate de mi cuando llegues a tu reino.”

If we return to the name that the good thief uses for Jesus, then we can ask:  what does this title of Lord mean? It means that he feels that Jesus has not abandoned him. To Jesus, it doesn’t matter that this thief is guilty of the crime he is accused of. Jesus just wants to be with his friend, to the point of receiving the same punishment. In turn the good thief asks Jesus: “Lord, remember me when you come into your kingdom.”

¿La memoria es muy poderosa, no? Especialmente en esta parte del año, muchas memorias del pasado se nos  vienen. Son memorias del días de acción de gracias y navidades pasadas. Las memorias son adornadas con varias emociones, gozos de risa sobre la mesa después de una comida, o tristeza por la memoria de personas que ya no caminan en esta tierra. También mucho agradecimiento por relaciones familiares y amistades que todavía tengo o  lamentación por aquellos que ya no tengo a mi lado.

Memory is a powerful thing, isn’t it? Especially at this time of the year, many memories of the past come to us. They are memories of past Thanksgivings and Christmases. Moreover, these memories are tinged with a variety of feelings, joyful laughter around the table after a meal or sadness at the memory of people who no longer walk this earth. We may feel gratitude at family and friends that we still have or sorrow at those whom we no longer have at our side.

A parte de todo, en cada memoria yo encuentro a Jesús, que me ha acompañado en todas las partes de mi vida, muchas veces caminando a mi lado y de vez en cuando cargándome. Es lo mismo que él  le asegura al buen ladrón. “Hoy estarás conmigo.”

No en el futuro cuando te arrepientas, cuando te gradúes, cuando tengas un trabajo mejor, una casa limpia, una familia mas normal, o tus papeles de residencia. Ni siquiera cuando tengamos un país unido, una sociedad mas justa, o un mundo con mas paz y menos guerra.

Hoy mismo, especialmente en las cruces, en las partes incompletas de nuestras vidas imperfectas, nuestro leal amigo señor Jesús, rey del mundo y rey de nuestras vidas, nos encuentra. Por nuestra parte, podemos responder con un corazón agradecido, “vayamos con alegría al encuentro del Señor”!

Above all, in every memory I find Jesus, who has accompanied me in all of the parts of my life, frequently walking alongside me and occasionally carrying me. It is the same thing that Jesus assures the good thief: “Today you will be with me.”

Not in the future, when you repent, when you graduate, when you have a better job, a clean house, a family more normal, or residency papers for this country. Nor when we have a unified country, a just society, or a world with more peace and less war.

Today, especially in those crosses, those incomplete parts of our imperfect lives, our loyal friend Jesus the Lord, the King of the Universe and the King of our lives, comes to meet us. For our part, we can respond with grateful hearts: “Let us go out rejoicing to meet the Lord!”